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LA CALIDAD DEL AGUA

El agua potable es uno de los alimentos más controlados, tanto por los gestores del servicio como por las administraciones públicas. Aigües d’Esparreguera Vidal S.A. cumple con todos los requisitos y controles que fijan las autoridades sanitarias.

Controles del agua

El agua suministrada pasa diferentes autocontroles diarios realizados con muestras de las diferentes zonas donde realizamos el subministro de agua. Estas inspecciones son cumplimentadas con analizadores automáticos que controlan el nivel de desinfectante y con pruebas organolépticas del agua que analizan el sabor, olor, color, turbidez y otros parámetros, siempre de acuerdo con el Real Decreto 40/2003 y con el Plan de Vigilancia de la Generalitat de Cataluña. Laboratorios reconocidos y acreditados realizan análisis en los centros de tratamiento del agua, en los diferentes depósitos, en la red de distribución y en los puntos de consumo.

Podemos afirmar que el agua de la red de distribución cumple con las exigencias sanitarias vigentes.

Una vez asegurada la calidad del agua que se suministra, el cliente tiene la responsabilidad de vigilarla dentro de su vivienda, por ejemplo, con un correcto mantenimiento de la red interior.

Resultados control red (pdf) >

Pequeños consejos para el mantenimiento de la calidad del agua.

El mantenimiento de la red interior no solo se realiza con trabajos de reparación, sino que también podemos asegurar la calidad del agua con pequeñas tareas, como sería limpiar periódicamente los atomizadores de los grifos (se tienen que sumergir durante unos minutos en un producto desincrustante comercial o vinagre y, enjuagar y volver a montarlos). Es un pequeño gesto que ayuda al correcto funcionamiento de estos elementos ahorradores de agua y que también conviene hacer con los cabezales de las duchas.

Después de una ausencia larga se recomienda que se abran los grifos hasta que entre agua de nuevo del exterior de la red de distribución, momento a partir del cual ya se podrá consumir con total tranquilidad. No hace falta tirar esta primera agua, se puede aprovechar para otros usos como, por ejemplo, fregar el suelo o regar las plantas.